sábado, 12 de diciembre de 2009

Antecedentes de diseño de la Casa Hogar

En la etapa de investigación previa al diseño de la Casa Hogar para Ancianos, se elaboraron varios análisis de la arquitectura de asilos y sus efectos en el usuario. En nuestro caso, fueron de carácter histórico, psicológico y semiológico, y de ahí surgió la hipótesis de diseño.

El siguiente escrito constituye un extracto del ensayo realizado:

Antecedentes
La arquitectura puede definirse como una respuesta a la estructura física de sus usuarios, desde un enfoque humanista, y engloba también al oportuno manejo de todos los posibles eventos de riesgo. Es una materialización de las necesidades actuales, pero también es un acervo del pasado y una propuesta hacia el futuro. Clasificando la información que denota una obra arquitectónica, encontramos signos visuales, hápticos, psicológicos, políticos, utilitarios, espirituales, y muchos más. Umberto Eco propuso que todo era comunicación, y es posible que las fuentes de información más grandes y duraderas de la historia, sean precisamente las obras de arquitectura.

Semiótica en sociología y arquitectura para adultos mayores.
Los usuarios de un espacio experimentan todo el tiempo diversos niveles de semiosis, que es el proceso de asimilación de estímulos en forma de signos, para una determinada asociación a los significantes configurados en el cerebro. En los ancianos este proceso es muy especial, porque intervienen todo tipo de situaciones de deterioro, como trastornos mentales o emocionales. El Alzheimer se diferencia de la mala memoria común en que la memoria se va degenerando exponencialmente, olvidando situaciones recientes sin poder recordarlas, el olvido de fechas y nombres o la desorientación en el tiempo y el espacio. Una serie de signos comprensibles que puedan ‘asir’ al anciano a la realidad podrían funcionar como las vías le sirven a un tren. Esto va relacionado con un seguimiento en el desarrollo perceptual de un adulto mayor, algo que de manera ignorante podemos descartar.

En fin. Los asilos en la historia contienen una serie de signos que fomentan la asociación con hospitales o hasta reclusorios. El simple uso de una palabra diferente, como ‘casa hogar’, abre la mente hacia un conjunto de experiencias completamente diferentes, y es posible que sean memorias positivas. De la misma manera, pueden existir signos en forma de elementos arquitectónicos que provoquen en el usuario la ilusión del universo agradable que tal vez vivieron, o que llegaron a soñar. Esa mentalidad finalmente repercute en que ese universo, de hecho, se materialice. Podremos ver ancianos no un estado casi vegetativo, sino dinámico y útil. Hemos visto en las películas, que uno de los mayores complejos que sufren las personas de esta edad, es el miedo de sentirse inútiles, superados y rechazados, y encima la perspectiva de estar muy cerca de la muerte. Seguramente no hay un dato de cuántos ancianos han intentado suicidarse, e inclusive dudo que pueda considerarse un hecho trascendente en las tablas estadísticas del INEGI. Como se ha mencionado muchas veces, en nuestro país no falta mucho para que la pirámide de edades se invierta. Así que, es necesario convertir esa población de ancianos en económicamente activa, y con este proyecto queremos dar pie a esta posibilidad.

Observaciones generales en casas hogares y asilos de ancianos
Partiendo de utilitas, firmitas y venustas, la perfecta funcionalidad es el partido de todo espacio diseñado para adultos mayores. Es el sector de la población que más sufre accidentes y riesgos a causa del espacio y sus elementos físicos. Por lo tanto, no es de extrañarse que la mayoría de estos proyectos resulten en formas rectas y modulares, esto con intención de establecer un orden y eliminar cualquier forma de discriminación entre sus ocupantes. Pero indirectamente, también acelera el proceso de institucionalización. Este se caracteriza por la caída en la rutina, y el desarrollo de una terquedad respecto a los cambios, en ocasiones tan profunda que afecta el estado de ánimo de forma permanente, deteriorando la salud y conduciendo al deseo de dejar de vivir. Mientras tanto, en el campo de la gerontología, poco a poco se ha ido solidificando la teoría de que entre más estímulos reciba un adulto mayor, más cuerdo, activo y sano se mantendrá.

De lo anterior, podemos formular una pequeña hipótesis: mientras existan estímulos en forma de signos arquitectónicos acordes a un correcto análisis semiológico y psicológico, el adulto mayor podrá mantener un carácter más cuerdo, positivo y apegado a la realidad actual, convirtiéndolo así en un ser humano partícipe en las decisiones y actividades normales. Estos signos se presentarán en forma de colores, texturas, espacios, manejo de luz e incitación a comportarse de ciertas maneras. El objetivo es entender la arquitectura como un conjunto de símbolos.

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